#6: Controladores vs Aprendices: el dilema que nadie te enseñó a gestionar en el trabajo
Feliz inicio de semanaHoy quiero invitarte a pausar.
No para detener tu crecimiento.
Sino para mirar algo que muchas veces pasa desapercibido… pero se siente.
Se siente en tus reuniones.
En cómo respondes cuando te cuestionan. En tus ganas de avanzar, pero también en el desgaste que no siempre sabes de dónde viene.
Hoy quiero hablarte de una trampa silenciosa que frena a muchísimos profesionales (incluso a los más preparados): la arrogancia ontológica.
Esa necesidad de tener razón.
Esa forma sutil de pararse en la certeza, de cerrar espacios, de creer que lo que pensamos es lo único válido.
Pero antes … ¿qué significa “ontológica”?
La ontología es una rama de la filosofía que estudia el ser.
Y aunque la palabra suena técnica, en realidad en el coaching habla de algo muy simple: cómo interpretamos lo que vivimos (actuamos, conversamos y decidimos….)
Y cuando no notamos esto, creemos que nuestra mirada es la ÚNICA correcta.
Y ahí… empiezan los conflictos que más nos desgastan.
Ahora bien, ¿Cuál es el antídoto?
¿Cómo soltar la necesidad de tener siempre la razón?
Y abrir la puerta a algo mucho más poderoso: la mentalidad de aprendiz.
Este episodio aunque escrito hoy, nació de algo que me atravesó profundamente cuando leí La empresa consciente, de Fred Kofman.
Un libro que, aunque es empresarial, nunca me lo dieron a leer durante mis cinco años de carrera en negocios. Tampoco en el MBA. Ni siquiera en el máster de liderazgo que hice en España.
Lo encontré más tarde, cuando estudié coaching.
Y fue mi primer contacto con una forma de hacer empresa más humana, más consciente, más coherente.
Y sinceramente, aún me parece increíble que este libro no sea lectura obligatoria en la formación de cualquier profesional.
Porque si vamos a liderar personas, equipos, ideas…¿cómo no hablar de conciencia, ego, humildad y aprendizaje en el mundo laboral?
Hay una frase del libro que nunca olvido:
“El control unilateral es letal. El aprendizaje mutuo, poderoso”
Y entonces…
Si el aprendizaje mutuo nos conecta, nos potencia y nos libera… ¿por qué no abandonamos nuestra arrogancia ontológica para adoptar una actitud más humilde, más abierta?
La elección aunque parece obvia, en el momento de la verdad no lo es; y esto pasa porque nuestro modelo de control mental tiene un mecanismo automático de defensa, que está diseñado para proteger nuestras creencias, nuestros supuestos y nuestra versión de la verdad a toda costa.
Y lo hace sin que nos demos cuenta.
Filtra, cierra, descarta cualquier información que lo contradiga.
…Vivimos en una cultura arrogante. Una que, desde pequeños, nos enseñó que nuestro valor se mide por tener razón, por ganar, por convencer. Y en ese entorno, elegir aprender… parece un acto de debilidad.
¡Pero no lo es!…Es el acto más maduro, más valiente y más estratégico que puedes hacer como profesional en expansión.
Ese es el tema que vamos a explorar hoy.
