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[COPY] ¿siendo más productti=?

Escúchalo mientras manejas, caminas o preparas tu café de la mañana.

EPISIODIO 11

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Él me miró y me dijo algo que no esperaba: “Verónica, ¿has probado a decir que no?”

Me quedé muda.

No porque me molestara, sino porque literalmente nunca se me había ocurrido que esa fuera una opción.

Como si “decir que no” fuera un idioma que no hablaba.

Y después agregó algo que se me quedó grabado:

“Veo que eres muy comprometida. Pero también veo que aceptas todo. ¿Cómo esperas que tu equipo aprenda a priorizar si tú no sabes poner límites?”

Uff.


Ese día entendí algo que me dolió un poco (pero necesitaba escucharlo):

No me faltaban recursos. Me faltaba claridad sobre qué decir que sí.

(Y eso lo cambia todo)

Porque puedes tener todo el equipo del mundo, pero si aceptas todo lo que llega... ninguna cantidad de gente te va a alcanzar.


“Trabajo el doble, pero me siguen pasando por encima”


Hace unos meses, Martín llegó a nuestra primera sesión.

Estaba agotado. Se le notaba en el cuerpo.

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¿Te suena?

Le pedí que me contara su última semana:

  • Lideró 3 proyectos que no eran su responsabilidad (porque “nadie más podía”).

  • Cubrió a su jefe en 5 reuniones de último minuto.

  • Ayudó a 2 áreas con sus “urgencias”.

  • Trabajó hasta las 10 pm casi todos los días.



Le hice una pregunta:

“Martín, ¿cuánto de todo eso te acercó a tu próximo ascenso?”

Silencio.

Y en ese silencio, algo cambió. Lo vi en su cara.

Porque la respuesta era: nada.

Martín era el “comodín” de la empresa. El que siempre decía que sí.

Y eso lo hacía extremadamente valioso en su rol actual... pero invisible para el siguiente nivel.

¿Por qué?

Porque cuando te ven resolviendo lo operativo todo el día, se acostumbran a tenerte ahí.

Te ven como el que ejecuta, no como el que piensa estrategia.

Y mientras están cómodos con tu rol actual, no te imaginan en el siguiente.

(Y esa es la trampa)

En 3 meses, Martín aprendió a proteger su tiempo. A decir “no” a lo urgente para poder decir “sí” a lo que realmente construía su carrera.

Hace dos semanas me escribió: “Me promovieron.”

No trabajó más. Trabajó diferente.


Lo que yo hago (y ojalá te sirva a ti también)


Esto no es teoría. Es lo que aplico cuando me piden algo en el trabajo, y me funciona muy bien.

Ejemplo real de esta semana:

El director de otra área me escribió: “Vero, necesito que tu equipo nos apoye con este proyecto. Es urgente, arrancamos la próxima semana.”

Hace unos años: “Sí, claro, cuenta conmigo” (automático).

Ahora respondo:

“Entiendo la urgencia. Esta semana mi equipo tiene dos entregas críticas comprometidas que necesitamos cerrar bien. ¿Te parece si nos sentamos a revisarlo juntos la próxima semana? Así vemos cómo podemos apoyarlos sin comprometer calidad. Te mando invitación.”

¿Qué pasó?

Me respondió: “Perfecto, agendemos.”

No se sintió rechazado. Y yo protegí la carga de mi equipo. Lo mejor, la relación quedó intacta.

Lo que quiero que veas:

No dijiste “no” directamente.

Explicaste tu situación. Ofreciste alternativa. Mantuviste el vínculo.

El límite está en la claridad de tu prioridad, no en las palabras que uses

Mi apuesta: el mundo no se va a caer porque digas que no.

Y te vas a dar cuenta de algo liberador:

Puedes cuidar tu tiempo sin perder relaciones.

(Y se siente bien, te lo aseguro).

Steve Jobs dijo:

“La innovación es decir no a 1,000 cosas.”

La gente que admiras no llegó donde está aceptando todo.

Llegó eligiendo bien.

Ahora si,

Un abrazo grande y hasta el próximo domingo.

Vero.

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Verónica Pinares

+15 años liderando equipos

De ejecutiva a mentora de profesionales que quieren destacarse.

Te acompaño a transformar tu trayectoria en un liderazgo que impacte... y que también te encienda 🔥

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